La experiencia de Pouey International
En un entorno económico cada vez más interconectado, las empresas se apoyan en una amplia red de proveedores, socios comerciales, prestadores de servicios y subcontratistas. Si bien estas relaciones son indispensables para el rendimiento y el crecimiento, también constituyen una fuente importante de riesgos externos.
La gestión del riesgo de contraparte (es decir, de los terceros con los que la empresa mantiene una relación comercial) consiste en identificar, analizar y controlar todos los riesgos asociados a estos actores externos. Este enfoque se inscribe en una lógica preventiva y estructurada, muy superior a un simple control puntual.
Gracias al acceso a datos financieros fiables, a la verificación del cumplimiento legal y a la identificación de eventos adversos, las empresas pueden tomar decisiones informadas, proteger sus activos estratégicos y preservar su reputación.
¿Qué es el riesgo de contraparte?
El riesgo es la ocurrencia de un hecho imprevisible, o al menos incierto, susceptible de afectar a los miembros, el patrimonio y la actividad de la empresa, modificando su situación patrimonial y sus resultados.
(Diccionario de gestión – Élie Cohen)
El riesgo de terceros se refiere a cualquier amenaza que pueda afectar la solidez financiera, la continuidad operativa, la seguridad de los datos o la reputación de una empresa como consecuencia de sus relaciones con socios externos.
Se trata de un conjunto de riesgos interdependientes cuya gestión se basa en una evaluación rigurosa y continua a lo largo de todo el ciclo de vida del socio.
Principales categorías de riesgos externos
Riesgo financiero y riesgo de crédito
La fragilidad financiera de un proveedor o de un cliente puede provocar interrupciones en el suministro, impagos o la incapacidad de cumplir con los compromisos contractuales.
El análisis de los estados financieros, la calificación crediticia y la estructura del balance constituye una base esencial para la prevención del riesgo.
Riesgo operativo
Este riesgo se refiere a la capacidad del socio para proporcionar los bienes o servicios esperados, respetando los plazos, la calidad y las exigencias contractuales. Puede derivarse de una falta de recursos, una organización deficiente o limitaciones logísticas.
Riesgos cibernéticos y seguridad de los datos
El acceso de terceros a los sistemas de información expone a la empresa a riesgos de fuga de datos, ciberataques o compromisos de la propiedad intelectual. Una falla de un proveedor puede tener un impacto directo en todo el ecosistema digital.
Riesgo jurídico y cumplimiento normativo
El incumplimiento de las obligaciones legales (RGPD, derecho laboral, normativa local o sectorial) puede conllevar sanciones financieras y litigios. La verificación del registro mercantil, la ausencia de procedimientos judiciales o sanciones es un requisito indispensable.Riesgo reputacional
Las prácticas sociales, éticas o medioambientales de un socio pueden afectar de forma duradera a la imagen de marca de la empresa contratante, incluso sin un vínculo jurídico directo.

Etapas clave de una gestión eficaz del riesgo de terceros
1. Definición de criterios y clasificación de los socios
La primera etapa consiste en definir un nivel de tolerancia al riesgo en función del carácter crítico del socio. No todos los terceros presentan el mismo nivel de exposición ni los mismos riesgos.
Antes de cualquier contractualización, se lleva a cabo una diligencia debida exhaustiva:
• análisis financiero y búsqueda de información en caso de falta de publicación,
• verificación de la calificación,
• consulta del registro mercantil,
• identificación de posibles eventos negativos.
Esta fase permite establecer un perfil de riesgo inicial objetivo.
2. Supervisión continua de los socios
El riesgo evoluciona con el tiempo. Una empresa financieramente sólida hoy puede experimentar dificultades mañana.
Los sistemas modernos de gestión del riesgo de terceros se basan en una supervisión automatizada y continua que permite detectar:
• un deterioro financiero,
• cambios jurídicos,
• la aparición de litigios o eventos adversos.
Este enfoque permite una reacción rápida y proporcionada, y resulta igualmente necesario debido a la rápida obsolescencia de los datos financieros, que reflejan una situación objetiva pero pasada.
3. Implementación de acciones de mitigación
Cuando se identifican señales débiles o fuertes, se activan medidas correctivas:
• ajuste de cláusulas contractuales y revisión de condiciones de pago,
• refuerzo de los requisitos de transparencia financiera,
• auditorías específicas,
• planes de continuidad o de remediación.
El objetivo es reducir la exposición sin interrumpir innecesariamente la relación comercial.
4. Aseguramiento del fin de la relación
La finalización de una relación con un socio constituye una fase crítica. Es imprescindible garantizar:
• la eliminación de los accesos a los sistemas,
• la restitución o destrucción de los datos confidenciales,
• el cumplimiento jurídico de la ruptura.
Una gestión controlada de las salidas limita los riesgos residuales y protege los activos de la empresa.
Por qué la gestión del riesgo de terceros se ha vuelto imprescindible
La gestión del riesgo de clientes, proveedores y socios es hoy una inversión estratégica al servicio de la resiliencia y la credibilidad de las empresas.
Permite:
• reducir las pérdidas financieras y jurídicas,
• asegurar la continuidad de las actividades,
• mejorar la calidad de las decisiones comerciales,
• crear una ventaja competitiva basada en datos fiables. Las empresas más eficientes ya no seleccionan a sus socios únicamente en función del precio, sino también de su solidez financiera, su cumplimiento normativo y su fiabilidad a largo plazo.
La aportación de Pouey International en la gestión del riesgo de terceros
Gracias a sus soluciones de información financiera y comercial, Pouey International acompaña a las empresas en la protección de sus relaciones B2B. Sus servicios, como SCOREMAP o las investigaciones comerciales y financieras en profundidad, así como el seguro de crédito, permiten:
• evaluar la fiabilidad de los socios,
• anticipar y asegurar los riesgos de impago,
• reforzar los procesos de toma de decisiones,
• y construir relaciones comerciales duraderas y controladas.
08.01.2026